jueves, 10 de agosto de 2017

Misterio, un juego de mesa que me trae muy gratos recuerdos

La década de los 80 fue una época maravillosa e inimitable. Siempre se ha dicho que todo tiempo pasado fue mejor, y en el caso de los 80 he de decir que si, lo fue, y con notable diferencia.  No solo por el cambio que supuso para el mundo, y en concreto para España. Sino por el tipo de sociedad en la que crecimos. Una sociedad básicamente educada con respecto a la actual, y con bastante mas inocencia y creatividad en todos los sentidos. Los niños jugábamos con total libertad en las calles, y lo mas peligroso que podía suceder era que nos tropezáramos en algún parque con un columpio oxidado. No había pederastas, no había bandas latinas controlando parques, la delincuencia era casi testimonial y muy centralizada a barriadas concretas.
En esos años yo era un crío de no mas de 13, pero recuerdo perfectamente algunos juegos creativos que marcaron mi adolescencia y la de mis amigos del barrio.  Entre ellos había unos juegos de la casa CEFA. Juegos de mesa de temática fantasiosa que despertaban nuestra creatividad en grupo. Yo llegue a tener una gran cantidad de ellos, aunque el que mas me gustaba era uno que transcurría en un castillo repleto de monstruos clásicos llamado Misterio.
Misterio era una especie de cluedo con criaturas de películas de terror. No recuerdo muy bien exactamente la temática, pero si que recuerdo tardes y tardes enteras en casa de algunos de mis amigos jugando a estos juegos, y a otros no menos clásicos como el imperio cobra.
Hoy los niños juegan a la play, algo interesante y entretenido, pero que les da todo hecho, todo creado. El niño no piensa ni desarrolla su creatividad. Por otro lado la utilización del mundo virtual del mundo digital y los tlfs moviles, anula y los mecaniza demasiado en una relación fría y poco imaginativa. Los libros y la lectura que antes teníamos, han sido sustituidos por los wasap y los grupos de wasap. En fin, los tiempos han cambiado y cambiaran sin duda. Pero no puedo decir que en este aspecto sea a mejor ni mucho menos. Por muy adelantadas que hoy estén las cosas, yo sin duda me quedo con la libertad de finales de los 70 y los años 80. Un Madrid donde como ya he dicho, los niños podíamos jugar con tranquilidad y en total libertad en las calles de los barrios sin ningún tipo de miedo. Y donde nuestras madres seguras de nuestra seguridad se limitaban a darnos un grito por la terraza o ventana, para anunciarnos que subiéramos a casa pues la merienda basada en un bocata de nocilla, ya estaba preparada. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario